Actualmente las alergias por alimentos representan un riesgo significativo y desafío para la salud pública, por lo cual se cataloga como un punto crítico dentro de los sistemas de inocuidad alimentaria.
Se estima que entre el 1–3% de adultos y hasta el 6% de niños presentan alergias alimentarias, con tendencia creciente, lo que obliga a la industria a implementar controles estrictos.
El control de alérgenos no solo es un requisito normativo (como en el Reglamento UE 1169/2011 o la FALCPA en EE. UU.), sino también una responsabilidad ética y técnica, ya que una exposición mínima puede desencadenar reacciones graves o incluso anafilaxia.
El etiquetado correcto y las buenas prácticas operativas son elementos clave para prevenir incidentes que afectan tanto al consumidor como a la reputación de la empresa.
Se define como Alergia alimentaria a la reacción del sistema inmunológico ante una proteína específica (generalmente mediada por la inmunoglobulina E o IgE).
Según Codex los alérgenos de mayor relevancia global que deben declararse obligatoriamente son:
Leche: Y productos lácteos (incluida la lactosa).
Huevos: Y sus derivados.
Pescado: Y productos pesqueros.
Crustáceos: Camarones, cangrejos, langostas.
Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueces, anacardos, etc.
Cereales con gluten: Trigo, centeno, cebada, avena.
Soja y sus productos derivados
Semilla de sésamo
Sulfitos: En concentraciones 10 ppm (aditivos de conservación en alimentos)
Un buen control de alérgenos consiste en la identificación, evaluación y gestión de ingredientes o contaminantes que pueden provocar reacciones alérgicas en los consumidores.
El etiquetado es especialmente crítico, pues permite al consumidor tomar decisiones seguras, antes de consumir el alimento. Normativas internacionales obligan a declarar claramente los alérgenos en listas de ingredientes o mediante advertencias como “Contiene…”
Las principales prácticas recomendadas dentro de sistemas como ISO 22000, FSSC 22000 o HACCP incluyen:
Gestión de materias primas y proveedores
El inicio del control de alérgenos inicia en la selección y evaluación de proveedores. Es indispensable contar con especificaciones técnicas actualizadas que incluyan la declaración completa de alérgenos, así como mecanismos de gestión de cambios en formulaciones.
Prevención de contaminación cruzada
Se incluyen las medidas más efectivas: Segregación física de líneas o áreas, producción por secuencias, uso de equipos dedicados, validación de procedimientos de limpieza mediante técnicas analíticas.
Control de etiquetado y liberación de productos
El etiquetado es un punto crítico que requiere controles documentales y operativos estrictos. Las mejores prácticas incluyen: Revisión y aprobación formal de etiquetas, control de versiones y cambios, verificación en línea durante el proceso de envasado y conciliación entre formulación y declaración de ingredientes.
Capacitación del personal
El factor humano es determinante en la prevención de errores. La capacitación continua del personal en temas de alérgenos, así como la sensibilización sobre sus riesgos, contribuye significativamente a la reducción de incidentes.
Las consecuencias de una mala gestión de alérgenos van desde un impacto en la salud pública al impacto legal, regulatorio, económico y reputacional.
En Estados Unidos, las agencias de seguridad alimentaria FDA y USDA han registrado un total de 229 notificaciones. La presencia de alérgenos en productos alimenticios y bebidas domina las retiradas de alimentos. Casi la mitad de las retiradas de alimentos y bebidas notificadas por la FDA (41,6%) están relacionadas con alérgenos no declarados en los envases.
El RASFF (Sistema rápido de alerta europeo de alimentos y piensos), declara que la mayoría de las alertas proceden de España (72%), seguidos de países de la Unión Europea con un 16% (Alemania, Reino Unido, Portugal, Francia, Bélgica), Asia con un 9% (China, Vietnam) y Oriente Medio con 3% (Siria).
El control de alérgenos es un componente crítico dentro de los Sistemas de Gestión de inocuidad alimentaria. Los errores en el etiquetado siguen siendo una de las principales causas de incidentes y retiros de productos a nivel global.
La implementación efectiva de buenas prácticas, junto con una cultura organizacional orientada a la prevención, resulta fundamental para mitigar riesgos. En un entorno globalizado y altamente regulado, el control de alérgenos debe considerarse no como un requisito operativo, sino como un elemento estratégico de gestión de riesgos dentro de la industria alimentaria.
Referencias
Food and Drug Administration (FDA). (2024). Food Allergen Labeling and Consumer Protection.
Reglamento (UE) No. 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.
AESAN. (2024). Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI).
Hiperbaric. (2024). Análisis de retiradas de alimentos por alérgenos.
IRIS Trace. (2025). Informe de alertas alimentarias por alérgenos.
AINIA. (2023). Riesgos asociados a alérgenos en alimentos.
Autor: Brenda Berenice Martínez Alvarado – Auditor en Inocuidad y Calidad
