Resiliencia ante disrupciones: pandemias, ciberataques y crisis logística

En un mundo interconectado y altamente dinámico, las organizaciones enfrentan disrupciones cada vez más frecuentes y complejas: pandemias globales, ciberataques sofisticados y crisis logísticas que impactan cadenas de suministro enteras, por lo que la resiliencia organizacional ya no es un concepto opcional; es una capacidad estratégica esencial.  

 

La resiliencia organizacional es la capacidad de una empresa para anticiparse, prepararse, responder y adaptarse a cambios y disrupciones, tanto graduales como repentinas, con el fin de sobrevivir y prosperar. Pero ¿cómo se construye realmente una organización resiliente? En este blog veremos como las normas ISO ofrecen un marco sólido, estructurado y probado para anticipar, resistir, adaptarse y recuperarse de eventos disruptivos.

 

  • Comprender el contexto y las interdependencias.

 

El punto de partida es entender que ninguna organización opera en aislamiento y que factores internos y externos, como regulaciones, tecnología, mercado, cultura organizacional o dependencias logísticas influyen directamente en su capacidad de respuesta, por lo que las normas ISO promueven en sus Sistemas de Gestión analizar el contexto organizacional de forma estructurada, identificar partes interesadas y sus expectativas y detectar vulnerabilidades sistémicas esto permite una organización consciente de su entorno y mejor preparada para anticipar disrupciones.

 

  • Pensamiento basado en riesgos como eje central.

 

La resiliencia se construye desde la anticipación. El enfoque basado en riesgos, transversal en las normas ISO, permite dejar atrás la gestión reactiva. Promueven sistemas donde los riesgos no se gestionan por área, sino de forma transversal, se priorizan escenarios críticos, operativos, digitales, logísticos, humanos, y se diseñan controles preventivos y planes de respuesta, lo que permite a las organizaciones una reducción de la incertidumbre y un aumento en la capacidad de actuar antes de que ocurra la crisis.

 

  • Cultura organizacional orientada a la resiliencia.

 

Ningún Sistema de Gestión funciona sin personas comprometidas, las normas ISO impulsan, un liderazgo activo y visible, roles y responsabilidades claramente definidos, conciencia del riesgo en todos los niveles. Cuando la resiliencia se convierte en parte de la cultura, los colaboradores reaccionan con mayor rapidez, se reduce la dependencia de decisiones centralizadas y se fomenta la mejora continua permitiendo una organización que responde de manera coordinada y no caótica.

 

  • Procesos robustos pero flexibles.

 

Las normas ISO promueven la estandarización de procesos, pero también su adaptabilidad. Una organización resiliente define procesos claros, medibles y documentados, establece controles para asegurar consistencia y diseña mecanismos de flexibilidad ante cambios. Esto permite que, ante una disrupción los procesos críticos continúen operando, las decisiones se tomen con base en información confiable, se reduzca la improvisación y una continuidad operativa con capacidad de adaptación.

 

  • Protección integral de activos.

 

La resiliencia no solo depende de operar, sino de proteger lo que hace posible la operación: información, infraestructura, talento y cadena de suministro. Las normas ISO permiten mantener un enfoque integrado donde la seguridad de la información se alinea con la continuidad del negocio, la cadena de suministro se gestiona considerando riesgos globales y los activos críticos se identifican y priorizan permitiendo una menor exposición a interrupciones severas y mayor capacidad de recuperación.

 

  • Preparación, respuesta y aprendizaje continuo.

 

La resiliencia no termina con resistir una crisis, sino con aprender de ella, por lo que los Sistemas de Gestión propuestos en las normas ISO, fomentan planes de continuidad y respuesta a incidentes, simulacros y pruebas periódicas, evaluación de desempeño y auditorías internas, acciones correctivas y mejora continua, con esto cada disrupción se convierte en una oportunidad para fortalecer el sistema, obteniendo una organización que evoluciona con cada evento adverso.

 

  • Toma de decisiones basada en datos.

 

Las normas ISO promueven el uso de indicadores y análisis de información para la gestión. Esto permite, monitorear riesgos en tiempo real, evaluar la eficacia de los controles y tomar decisiones informadas bajo presión permitiendo a las organizaciones mayor precisión y menor margen de error en escenarios críticos.

 

  • La resiliencia como sistema, no como reacción.

 

Una organización resiliente no es aquella que nunca falla, sino aquella que detecta señales tempranas, responde de forma estructurada, se adapta rápidamente y aprende continuamente. Las normas ISO no eliminan las disrupciones, pero sí permiten gestionarlas de forma inteligente, reduciendo su impacto y acelerando la recuperación.

 

Construir resiliencia no se trata solo de reaccionar ante crisis, sino de integrar la gestión del riesgo y la continuidad en la estrategia del negocio y las normas ISO permiten integrar estrategia, riesgos, procesos, tecnología y cultura en un solo Sistema de Gestión, permiten desarrollar una capacidad organizacional sostenible, en un entorno donde las crisis son inevitables y la diferencia entre sobrevivir o desaparecer radica en qué tan preparada está la organización antes de que ocurra la disrupción.

 

Referencias.

 

J. D. V. Capera. La resiliencia organizacional y la norma ISO 22316: Un estado del arte. Revista Innova ITFIP, 12 (1), pp 11-26. 2023.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Regulación de etiquetado frontal de los alimentos de la FDA

El etiquetado de alimentos que ves en los productos que compras no es casualidad… ¡está regulado! y en los Estados Unidos, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) es la autoridad responsable de asegurar que los alimentos preenvasados contengan información nutricional que permita al consumidor tomar decisiones informadas. Uno de los temas más relevantes y recientes es el etiquetado frontal de alimentos. En este blog abordaremos que es, por qué está ganando atención y cómo afecta a los fabricantes y los consumidores.

 

¿Qué es el etiquetado frontal de alimentos?

 

El etiquetado frontal de alimentos (en inglés Front-of-Package label o FOP) es un sistema de información nutricional que aparecería en la parte frontal del empaque de los productos alimenticios, con un resumen que muestre si el producto es alto o bajo en ciertos nutrientes críticos.  Su propósito es comunicar de forma simple y visual datos que permitan a los consumidores evaluar e identificar rápida y fácilmente cómo los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, sin tener que buscar la tradicional etiqueta de “Nutrition Facts” en la parte posterior.

 

¿Qué propone actualmente la FDA?

 

A inicios de 2025, la FDA propuso una regla para exigir que la mayoría de los alimentos preenvasados vendidos en Estados Unidos, tengan un nuevo recuadro llamado “Nutrition Info box”, que aparecería en la parte frontal del empaque con información interpretativa sobre, grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Esta etiqueta clasificaría cada uno como “Low” (bajo), “Med” (medio), o “High” (alto), lo que permite al consumidor evaluar rápidamente la calidad nutricional del producto sin leer toda la etiqueta tradicional.

 

¿Cómo se diferencia del etiquetado actual?

 

Nutrition Facts.

Nutrition Info box

Está en la parte posterior o lateral del empaque.

Estaría en la parte frontal.

Contiene información detallada (calorías, grasas, vitaminas, etc.).

Resaltaría 3 nutrientes clave con clasificaciones simples.

La información nutricional se expresa en cantidades.

La información se expresaría de forma interpretativa como: bajo, medio o alto.

 

 

¿Por qué esta propuesta es importante?

 

La ciencia y estudios internos de la FDA han sugerido que un etiquetado frontal interpretativo puede facilitar las decisiones del consumidor al comprar alimentos, por lo que el objetivo de esta propuesta es mejorar la salud pública al:

 

  • Ayudar a los consumidores a identificar rápidamente alimentos que puedan contribuir a una dieta saludable.
  • Reducir el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como diabetes, enfermedades cardíacas u obesidad.
  • Complementar las guías dietéticas para los estadounidenses con una forma más accesible de ver información nutricional relevante.

 

¿Qué significa para fabricantes y consumidores?

 

Para fabricantes: si la regla se finaliza, deberán actualizar los empaques para incluir el etiquetado frontal dentro de los plazos establecidos. Esto implica un análisis nutricional adicional para categorizar los niveles de nutrientes como bajo, medio o alto.

 

Para consumidores: podrían ver información importante de un vistazo en los productos. Esto facilita comparar productos similares rápidamente sin tener que analizar el panel detallado tradicional.

 

El etiquetado frontal de alimentos es una propuesta clave de la FDA que busca hacer más accesible la información nutricional crítica para los consumidores, lo que podría apoyar hábitos alimentarios más saludables y ayudar a combatir enfermedades crónicas relacionadas con la dieta. Aunque todavía está en fase de comentarios y no es obligatorio, es una de las iniciativas más importantes en etiquetado alimentario en EE. UU. en los últimos años.

 

Referencias.

 

U.S. Food and Drug Administration. FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling. Visto en linea en FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling | FDA el 18/02/2026.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Sustentabilidad o Sostenibilidad: Entiende las diferencias y su impacto real

Si en este momento se preguntara: ¿Cuál es la diferencia entre desarrollo sustentable y desarrollo sostenible?, ¿podría identificarse con claridad? En el presente blog se busca dar respuesta a esta interrogante y profundizar en la importancia de ambos conceptos para comprender su relevancia en el desarrollo actual de la sociedad. Para ello, se abordará el origen de estos términos, las circunstancias que motivaron su surgimiento y las posibles diferencias entre ambos.

 

 

1. Antecedentes

 

Impacto ambiental

 

Desde que el ser humano habita el planeta, el consumo de recursos naturales ha sido un elemento fundamental para su supervivencia, tales como el agua, los alimentos y la materia prima. En un inicio, la mayoría de las necesidades humanas tenían un carácter estrictamente vital. Sin embargo, aunque dichas necesidades continúan presentes, la explotación de recursos ya no se limita únicamente a su satisfacción, sino que también responde a demandas sociales y económicas.

 

En la actualidad, el ser humano realiza diversas actividades que implican la explotación de recursos y que generan un impacto significativo en el medio ambiente. Entre ellas se encuentran la tala de árboles, la extracción de minerales y la pesca intensiva. Estas actividades se han incrementado considerablemente debido al crecimiento poblacional y a los modelos de producción y consumo predominantes. Como consecuencia, ha surgido la necesidad de minimizar el impacto ambiental derivado de dichas acciones. Un ejemplo de ello es la formulación de modelos de desarrollo orientados al uso responsable de los recursos, entre los cuales destacan el desarrollo sustentable y el desarrollo sostenible (Estrella & González, 2017).

 

2. Desarrollo Sustentable

 

En 1983, la Organización de las Naciones Unidas creó la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CMMAD). Como resultado de sus trabajos, en 1987 se publicó el informe titulado Nuestro futuro común, en el cual se propuso un modelo de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias. Este planteamiento dio origen al concepto de desarrollo sustentable, el cual incorpora principios y dimensiones orientados a hacer posible esta visión (Estrella & González, 2017).

 

2.1. Principios de sustentabilidad

 

Los principios asociados al desarrollo sustentable han sido identificados por diversos autores como derivados del funcionamiento de la biosfera (Estrella & González, 2017). Estos principios buscan explicar la sustentabilidad en términos más concretos desde una perspectiva ecológica:

 

1. En la naturaleza, los materiales circulan y se reciclan, evitando la acumulación permanente de residuos.

 

2. El desarrollo de los organismos se basa en el uso de recursos renovables y en el aprovechamiento del flujo de energía solar.

 

La biosfera funciona como un sistema de coevolución, en el cual los seres vivos generan progresivamente niveles más complejos de organización que favorecen su estabilidad y funcionalidad.

 

En cuanto a sus dimensiones, estas tienen su fundamento en el informe Nuestro futuro común, publicado en 1987 bajo la dirección de la doctora Gro Harlem Brundtland. Posteriormente, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en 1992, el concepto adquirió mayor relevancia al consolidarse la visión del mundo como un sistema global interrelacionado.

 

Con el tiempo, el desarrollo sustentable pasó a concebirse como un proceso que integra no solo la dimensión ambiental, sino también aspectos económicos y sociales, convirtiéndose en un elemento clave en la toma de decisiones políticas. De esta manera, se establecieron tres dimensiones fundamentales (Estrella & González, 2017):

 

  • Económica
  • Social
  • Ambiental

 

Estas dimensiones refuerzan la idea de la sustentabilidad como un modelo de desarrollo orientado a preservar los recursos y garantizar el bienestar presente y futuro. No obstante, surge entonces la pregunta: ¿Qué es el desarrollo sostenible?

 

3. Desarrollo Sostenible

 

El desarrollo sostenible surge a partir del trabajo de Gro Harlem Brundtland y los integrantes de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Gro Harlem Brundtland, política noruega nacida el 20 de abril de 1939 en Bærum, Akershus, se desempeñó como ministra de Medio Ambiente y posteriormente como primera ministra de Noruega (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

En 1983, a petición del secretario general de la ONU, se conformó la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Como resultado de su labor, en 1987 se publicó el denominado Informe Brundtland, en el cual se definió el desarrollo sostenible como un modelo capaz de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Como puede observarse, la definición es sustancialmente similar a la anteriormente expuesta (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

Este informe impulsó la celebración de la Cumbre de la Tierra en 1992 y favoreció el desarrollo de nuevas definiciones orientadas a precisar el concepto. Entre ellas destacan las propuestas de D. Pearce, A. Markandya y E. B. Barbier, quienes sostienen que una sociedad sostenible no debe presentar:

 

  • Declive de recursos.
  • Daños significativos a los sistemas naturales.
  • Pérdida relevante de estabilidad social.

 

Por su parte, H. Daly establece que una sociedad sostenible es aquella en la que:

 

  • Los recursos renovables no se utilizan a un ritmo superior al de su regeneración.
  • Los contaminantes no se emiten a un ritmo mayor al que la naturaleza puede neutralizarlos.
  • Los recursos no renovables se emplean de manera transitoria, promoviendo su sustitución por alternativas sostenibles.

 

De este modo, el desarrollo sostenible mantiene un enfoque centrado en la preservación de los recursos naturales, pero también incorpora dimensiones económicas y sociales, reconociendo que el deterioro ambiental incide directamente en la calidad de vida y en el equilibrio entre naciones desarrolladas y en vías de desarrollo (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

En consecuencia, tanto el desarrollo sustentable como el desarrollo sostenible comparten un enfoque común. Surge entonces nuevamente la pregunta inicial: ¿existe realmente una diferencia entre ambos términos?

 

La respuesta se encuentra en la traducción al español del informe Nuestro futuro común también conocido como Informe Brundtland. El documento original utilizaba el término sustainable development; sin embargo, en su traducción se adoptó la expresión “desarrollo sostenible”. Con el tiempo, en diversos países de América Latina comenzó a utilizarse también el término “desarrollo sustentable” (Ávila, 2018).

 

4.Diferencias entre Sustentabilidad y Sostenibilidad

 

La principal diferencia señalada entre ambos conceptos radica en los matices atribuidos a cada término. La sostenibilidad suele definirse como la cualidad de mantenerse en el tiempo sin experimentar alteraciones significativas. En cambio, la sustentabilidad se asocia con la capacidad de proveer o abastecer los recursos necesarios para sostener un proceso (Almenar Asensio & Diago Giraldós, 2002).

 

Algunas interpretaciones indican que la sustentabilidad enfatiza el aspecto ambiental, mientras que la sostenibilidad abarca una visión más amplia que integra factores sociales, económicos y políticos. No obstante, ambos términos comparten una raíz etimológica latina similar (sustinere y sustentare) y, en la práctica, su significado conceptual resulta muy cercano.

 

De acuerdo con Ricardo Almenar y María Diago, el uso de uno u otro término es defendible según el contexto (Almenar Asensio & Diago Giraldós, 2002). Por ejemplo, en países latinoamericanos como México es más frecuente el empleo de “sustentable”, mientras que en países europeos predomina “sostenible”.

En síntesis, la elección del término dependerá del contexto académico, geográfico o institucional en el que se utilice.

 

 

Como resultado, se puede concluir que la sustentabilidad y la sostenibilidad hacen referencia a una misma idea. Si bien algunos autores establecen matices conceptuales entre sustentabilidad y sostenibilidad, en el ámbito internacional ambos términos suelen emplearse indistintamente, derivado del concepto original en inglés sustainable development, que es la toma conciencia de nuestras acciones como consumidores y sociedad, asegurando que los recursos que utilizamos hoy también puedan estar disponibles para las generaciones futuras, permitiendo así la satisfacción de necesidades en el ámbito social, económico y ambiental.

 

 

Referencias:

 

Almenar Asensio, R., & Diago Giraldós, M. (2002). El proyecto necesario: Construir un desarrollo sostenible a escala regional y local. Aldalia: PUV la nau solidaria.

 

Ávila, P. (2018). La sustentabilidad o sostenibilidad: un concpeto poderoso para la humanidad.Tabula Rasa.

 

De la Orden Gómez, J., Murillo, J., Navarro, J., Gómez, J., & Castaño, S. (2010). Desarrollo sostenible, uso conjunto y gestión integral de recursos hídricos. Diputación de Alicate.

 

Estrella, M., & González, A. (2017). Desarrollo Sustentable Un nuevo mañana. México: Grupo Editorial Patria.

 

 

Autor: Alexander Gaitán / Soporte técnico Sistemas Integrados

Plan de Evaluación de la Cultura de Inocuidad Alimentaria

La cultura de inocuidad alimentaria es el conjunto de valores, creencias y comportamientos que influyen en cómo las personas piensan y actúan frente a la inocuidad dentro de una organización. No se trata solo de procedimientos escritos, sino de lo que realmente ocurre en la práctica diaria.

 

Por lo que entre las actualizaciones de la Edición 10 del código SQF se formaliza para ser evaluado, documentado y mejorado con el tiempo un plan de evaluación de la cultura de inocuidad alimentaria.

 

¿Qué es un Plan de Evaluación?

 

Es un enfoque sistemático para analizar si los comportamientos reales del personal apoyan o ponen en riesgo la inocuidad alimentaria. Busca identificar brechas entre lo que está documentado y lo que realmente se hace, especialmente bajo presión operativa.

 

El plan de evaluación de cultura de inocuidad debe incluir:

 

· Estrategias de comunicación: claras y bidireccionales.

· Formación y capacitación: que abarque no solo procedimientos técnicos sino también valores culturales y comportamientos deseados.

· Mecanismos de retroalimentación: como encuestas anónimas y canales de reporte sin reprensión.

· Medición y evaluación regulares: de indicadores clave de cultura por ejemplo tasas de reporte de peligros, participación en capacitación, percepción del liderazgo.

· Entrevistas, observaciones y análisis de comportamientos reales: no sólo revisión de documentos.

 

La implementación de una evaluación de cultura de inocuidad implica:

 

· Entrevistas y observaciones: Hablar con el personal de todos los niveles sobre sus creencias y experiencias.

· Encuestas y diagnósticos: Cuestionarios anónimos que miden actitudes, confianza y compromiso (por ejemplo, «¿Se siente cómodo al informar errores?»).

· Datos de comportamiento: verificación de tendencias de incidentes, cuasi accidentes y hallazgos de auditoría que puedan tener raíces culturales.

· Modelos de madurez: Herramientas como PAS 320 o las tablas de madurez GFSI ayudan a evaluar el progreso cultural de “reactivo” a “proactivo”.

 

Esto significa que la auditoría se revisaran registros, entrevistas y observaciones (RIO por sus siglas en inglés.):

 

· Documentación sólida: Plan documentado y actualizado de evaluación de cultura.

· Evidencia real: Resultados de encuestas, registros de capacitación, acciones correctivas y análisis de datos culturales.

· Entrevistas: Auditoría de personas en todos los niveles: líderes, supervisores, operadores y contratistas.

· Observaciones en el momento: Auditor puede observar comportamientos durante operaciones normales (no sólo entrevistas y documentos).

· Coherencia: ¿Corresponden los valores y comportamientos reales con lo que dice la documentación?

 

En auditoría, el enfoque se basa en revisar registros, realizar entrevistas y observar comportamientos reales en operación. La clave es la coherencia entre lo documentado y lo que sucede en planta.

 

La cultura de inocuidad no es un documento, es una práctica diaria. Evaluarla permite identificar riesgos ocultos, fortalecer el liderazgo y prevenir incidentes antes de que ocurran. Y la edición 10 de SQF reforzara una verdad simple.

 

Una cultura fuerte de inocuidad alimentaria reduce el riesgo mucho antes de que ocurra un incidente. Medirlo ayuda a las organizaciones a ver las vulnerabilidades de manera temprana y abordarlas deliberadamente.

 

Referencias: SQF Institute. Food Safety Culture Assessment Plan. Visto en línea en: SQFI | Code Document el 19/02/2026.

 

 

Autor: D. Peña.

Contabilidad del capital natural

Actualmente, las organizaciones operan en un entorno donde la sostenibilidad ya no es opcional, sino un factor clave de competitividad, cumplimiento y permanencia en el mercado. En este contexto, la Contabilidad del Capital Natural (CCN) se convierte en una herramienta estratégica para comprender, gestionar y proteger los recursos naturales que hacen posible la operación de cualquier organización.

 

La Contabilidad del Capital Natural es un enfoque de gestión que permite identificar, medir, valorar y comunicar la relación de una organización con la naturaleza. Esto incluye tanto sus dependencias de agua, energía, suelo y biodiversidad, como sus impactos sobre los ecosistemas a lo largo de toda la cadena de valor. Permite integrar información ambiental en el proceso de toma de decisiones, a través de informes estructurados que combinan información financiera, ambiental y socioeconómica, que muestran cómo una organización depende de los sistemas naturales y cómo los impacta.

 

Para ayudar a las organizaciones a establecer lineamientos claros para realizar evaluaciones de capital natural de manera estructurada, transparente y comparable, el organismo internacional para la estandarización (ISO) a desarrollado la norma ISO 14054 Contabilidad del capital natural para las organizaciones: principios, requisitos y orientación.

 

La norma no busca ponerle precio a la naturaleza, sin sentido, sino apoyar decisiones estratégicas basadas en datos ambientales y económicos, no busca reemplazar los sistemas financieros, sino complementarlos, fortaleciendo la toma de decisiones sostenibles basadas en evidencia.

 

Entre sus puntos clave, la norma establece que las organizaciones deben:

 

· Identificar sus dependencias e impactos sobre el capital natural.

· Usar indicadores físicos (m³ de agua, toneladas de suelo, hectáreas, etc.)

· Valorar los impactos en términos económicos cuando sea posible.

· Integrar esta información en la gestión de riesgos, inversiones y estrategia.

 

La norma puede implementarse en organizaciones de cualquier tamaño y sector, incluyendo industria, agricultura, energía, servicios, construcción, logística y sector financiero. Cada organización puede adaptar el alcance y profundidad del análisis de acuerdo con sus objetivos y madurez en sostenibilidad.

 

La adopción de la contabilidad del capital natural bajo el enfoque de la norma ISO 14054 contribuye a que las organizaciones, anticipen riesgos ambientales y regulatorios; optimicen el uso de recursos naturales y reduzcan costos; fortalezcan la resiliencia del negocio ante el cambio climático; cumplan con estándares internacionales de sostenibilidad; generen confianza en inversionistas, clientes, la sociedad y las partes interesadas e identificar oportunidades de innovación y mejora continua.

 

En términos simples la norma ayuda a responder preguntas como:

 

¿Cuánta agua consume mi operación y qué riesgo representa su escasez?

 

¿Qué impacto tiene mi cadena de suministro en los ecosistemas?

 

¿Cuánto me costaría perder esos recursos en el futuro?

 

La Contabilidad del Capital Natural representa un cambio fundamental en la forma en que las organizaciones entienden y gestionan su relación con el entorno. Integrar la naturaleza en la toma de decisiones ya no es solo una práctica de sostenibilidad, sino una estrategia de negocio que fortalece la resiliencia reduce riesgos y genera valor a largo plazo.

 

Referencias

 

Banco Mundial. Contabilidad del capital natural. Visto en línea en: Contabilidad del capital natural el 28/01/2026.

 

Contabilidad de la Riqueza y la Valoración de los Servicios de los Ecosistemas (WAVES). Contabilidad del Capital Natural. Visto en línea en Contabilidad del Capital Natural | Contabilidad de la Riqueza y la <span>Valoración de los Servicios de los Ecosistemas el 28/01/2026.

 

Organismo Internacional para la Estandarización (ISO). ISO 14054:2025Natural capital accounting for organizations — Principles, requirements and guidance. Visto en linea en: ISO 14054:2025 – Natural capital accounting for organizations — Principles, requirements and guidance el 28/01/2026.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

ISO 14001 en evolución: claves de la próxima versión

Los sistemas de gestión ambiental (SGA) permiten a las organizaciones identificar, controlar y reducir los impactos ambientales derivados de sus actividades, productos y servicios, al tiempo que aseguran el cumplimiento de requisitos legales y promueven la mejora continua del desempeño ambiental.

 

La norma ISO 14001, publicada en su versión vigente en el año 2015, se ha consolidado como un referente internacional para la implementación de sistemas de gestión ambiental (SGA). Actualmente, la norma ISO 14001 se encuentra en proceso de actualización en etapa de FDIS (Final Draft International Standard), que indica que el documento está en una fase avanzada previa a su publicación oficial. Aunque los cambios definitivos aún no han sido formalmente emitidos, es posible identificar algunas líneas de evolución que marcarían el rumbo de esta actualización.

 

Entre los cambios que se espera tener en esta nueva versión es una mayor alineación con la Estructura Armonizada (Harmonized Structure, HS) de los sistemas de gestión. Este ajuste facilitaría la integración de ISO 14001 con otras normas como ISO 9001 o ISO 45001, promoviendo sistemas de gestión más coherentes, compatibles y fáciles de implementar de manera conjunta.

 

Asimismo, se anticipa un fortalecimiento de la cláusula 10 sobre mejora continua, con una interpretación más clara que permita a las organizaciones demostrar la mejora de su sistema de gestión ambiental como un proceso planificado, medible y alineado con sus objetivos estratégicos.

 

Otro aspecto clave que podría reforzarse es la comprensión de la organización y su contexto, establecida en la cláusula 4. Se espera que la nueva versión profundice y aborde ejemplos tales como el cambio climático, la disponibilidad de recursos naturales, etc.

 

En relación con la planificación, la nueva versión podría reforzar la identificación y gestión de riesgos y oportunidades del sistema de gestión ambiental, así como la planificación de cambios, permitiendo a las organizaciones anticiparse a impactos, adaptarse de manera controlada a modificaciones en sus procesos o condiciones operativas.

 

Aunque la nueva versión de la norma ISO 14001 aún no ha sido publicada oficialmente y se prevé que su publicación oficial sea durante el presente año 2026. Anticiparse a estas posibles actualizaciones permitirá a las organizaciones prepararse mejor para la transición y fortalecer su sistema de gestión ambiental.

 

Referencias

 

Environmental management systems – Requirements. Final Draft International Standard. ISO/FDIS 14001

 

Autor: Ing. Anne Michelle Gaitán

Más allá del antisoborno: gobernanza y sostenibilidad con ISO 37001

Autores: Ing. Guillermo Eudave, Mtro. Gibrán Vallín – Soporte Técnico Sistemas Integrales Global Standards

 

Para aquellas organizaciones tengan implementado o busquen establecer un sistema en el esquema ISO 37001 es importante enfatizar que en la versión 2025 ya es un requisito por considerar todos aquellos aspectos y necesidades de las partes interesadas que tengan relación al medio ambiente.

 

A continuación, se compartirán consideraciones y la importancia de la gobernanza para el establecimiento de un sistema antisoborno con miras a un cuidado del medio ambiente.

 

Es importante recordar que un sistema antisoborno es aplicable para cualquier organización ya sea pública o privada, la intención de este esquema internacional es buscar que de forma sistemática se pueda proporcionar a los colaboradores herramientas suficientes para combatir actos de corrupción y así aumentar la transparencia y confianza hacia los clientes.

 

En relación con estas actualizaciones específicas para la norma ISO 37001 junto a otras normas de sistemas de gestión ISO, es buscar que todas aquellas organizaciones consideren dentro de las herramientas usadas para la identificación de su contexto de la organización (punto 4.1 de la norma) aquellas repercusiones ambientales que existen y podrían interferir a la operación de la organización. Además de la consideración de como la operación en si afecta al medio ambiente.

 

Para punto de la norma relacionada a la comprensión de las necesidades y expectativas de las partes interesadas (punto 4.2 de la norma) es importante indagar en todas las partes interesadas que se hayan identificado cuales son aquellos aspectos que se deben cumplir en materia ambiental.

 

El punto clave para establecer un sistema antisoborno con miras al cuidado ambiental es sin duda la gobernanza establecida en la organización, esto debido a que es el líder lo que motiva a sus colaboradores y establece el camino a seguir, es lo que hace que el sistema antisoborno verdaderamente funcione y no solo se quede establecido en un documento más del sistema de gestión. Una gobernanza activa y motivante se caracteriza por:

 

  • Un liderazgo constante.
  • Se asignen recursos suficientes.
  • Construye una ética y en este caso una consciencia ambiental.
  • Establece una política que además de buscar cumplir con la norma motiva a la creación de una conciencia del cuidado del medio ambiente.

 

Con base a lo anterior, un sistema ISO 37001 que busca además de dar cumplimiento a la norma y que busca apoyar la sostenibilidad, debe fortalecer su análisis del contexto de la organización, la identificación de las necesidades de sus partes interesadas, una política de antisoborno pero que tenga un lado verde, establecer recursos pertinentes para lograr dichos objetivos establecidos, toma de conciencia y sobre todo una gobernanza que permita crear, motivar y fortalecer la consciencia de sus colaboradores en los temas antes mencionados.

 

Referencias:

N. R. Adams. ITLawCo. How ISO 37001 evolved between 2016 and 2025. Visto en línea en How ISO 37001 evolved between 2016 and 2025 – ITLawCo el 23/01/2026.

Perspectiva de la debida diligencia en la norma ISO 37001:2025

Autor: Daniel Peña

 

La debida diligencia es uno de los pilares fundamentales del sistema de gestión antisoborno conforme a la norma ISO 37001:2025. Su propósito es permitir que la organización identifique, evalúe y gestione los riesgos de soborno asociados a terceros, proyectos, transacciones y relaciones comerciales. Esta no se trata solo de recopilar información, sino de tomar decisiones informadas y proporcionales al nivel de riesgo.

 

En este blog te explicamos qué exige la norma, quiénes deben realizar la debida diligencia y cómo implementarla de forma práctica y eficaz.

 

¿Qué exige la norma ISO 37001:2025 respecto a la debida diligencia?

 

La norma establece que las organizaciones deben implementar un proceso de debida diligencia que:

 

· Sea proporcional a los riesgos identificados: por ejemplo, una empresa pequeña con bajo nivel de exposición no aplicará el mismo nivel de análisis que una multinacional que trabaja con múltiples intermediarios en países de alto riesgo.

 

· Se aplique antes y durante cualquier relación comercial: es decir, no basta con evaluar a un tercero solo al inicio. Debe mantenerse un monitoreo periódico, especialmente si, cambia la naturaleza de la relación, se identifica información nueva, el contexto del país/región se modifica, surgen señales de alerta.

 

· Permita tomar decisiones informadas: Es decir que la información recabada permita determinar si se debe; aprobar la relación, mitigar ciertos riesgos, como contratos, cláusulas, controles adicionales; o rechazar o finalizar la relación.

 

¿A quiénes se les debe aplicar debida diligencia?

 

La norma gira en torno a la premisa: “Si la persona o entidad puede generar, facilitar o verse envuelta en un soborno, debe ser sometida a debida diligencia.” Considerando esto la debida diligencia se aplica a todas las partes que puedan generar un riesgo de soborno, tales como:

 

· Terceros, incluyendo; proveedores y contratistas; intermediarios, distribuidores y agentes comerciales; consultores y asesores; socios temporales; representantes autorizados y personas que actúan en nombre de la organización.

 

· Proyectos y actividades específicas como; licitaciones y concursos; expansión a nuevos mercados, operaciones en países con alto riesgo de soborno, proyectos financiados externamente.

 

· Personal interno en roles sensibles: siempre de forma proporcional a su nivel de exposición al riesgo; personal de compras; ventas y desarrollo de negocios; relaciones gubernamentales, alta dirección y todo aquel que negocie, gestione contratos o pague en nombre de la organización.

 

· Socios de negocio: por ejemplo; adquisiciones y fusiones, alianzas estratégicas, inversionistas entre otros.

 

¿Cómo debe realizar una organización la debida diligencia?

 

La norma no exige un método único, pero sí define los elementos esenciales que se deben considerar al realizar la debida diligencia. Algunos de estos elementos son:

 

· Identificar y clasificar el riesgo: Debes tener claro qué nivel de riesgo representa la parte evaluada, para lo cual puedes considerar factores como: sector y actividad del tercero; país o región donde opera; montos involucrados; relación con funcionarios públicos; historial reputacional, estructura de propiedad y beneficiarios finales, entre otros. Una herramienta muy útil para llevar a cabo este elemento es utilizar una matriz de riesgo para determinar el nivel de debida diligencia requerido.

 

· Ejecutar la debida diligencia en el nivel adecuado: puedes establecer tres niveles de profundidad, dependiendo del riesgo, y documenta los motivos por los cuales se decidió el nivel de debida diligencia aplicado.

 

· Tomar decisiones basadas en los resultados: utilizar la información recabada para tomar decisiones como: establecer controles adicionales, cláusulas, capacitación, auditoría; terminar o suspender temporalmente la relación con algún socio, rechazar la relación con un nuevo socio, entre otras. No olvides mantener evidencia de que la decisión fue razonada y justificada.

 

· Monitorear y actualizar: establecer un sistema de monitoreo continuo, este puede ser anual, semestral o incluso trimestral dependiendo del nivel de riesgo. Establece sistemas de monitoreo especialmente en contratos de larga duración; proveedores o agentes en países de alto riesgo; servicios relacionados con gobierno; actividades donde el tercero actúa en nombre de la organización.

 

· Roles y responsabilidades dentro de la organización: para que la debida diligencia funcione, todos deben tener claro su rol. Establece quien, diseña y supervisar el proceso de debida diligencia, quien revisar casos de alto riesgo, quien ejecuta la debida diligencia en proveedores, quien verifica la documentación, quien identifica las señales de alerta, quien mantiene la comunicación con terceros.

 

Consejos para una implementación efectiva

 

· Mantén un proceso ágil, no compliques el proceso más de lo necesario.

 

· Usa herramientas digitales, esto te facilitara el almacenamiento y revisión de información.

 

· Adapta las herramientas a tu realidad, no copies y pegues modelos sin analizarlos.

 

· Establece señales de alerta claras y define acciones inmediatas cuando aparezcan.

 

· Capacita a las áreas clave sobre cómo detectar riesgos reales de soborno.

 

· Documenta todo, recuerda que, en auditorías, la evidencia lo es todo.

 

La debida diligencia no es solo un requisito, sino una herramienta estratégica para proteger a tu organización de prácticas ilícitas. Implementarla de manera proporcional, estructurada y continua permite: tomar mejores decisiones, reducir riesgos legales y reputacionales, fortalecer la transparencia y generar confianza con clientes, proveedores y autoridades Si tu organización está iniciando la implementación del sistema antisoborno, la debida diligencia será uno de los procesos clave que marcarán la diferencia entre cumplir la norma y tener un sistema realmente eficaz.

 

Referencias.

 

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Guía de la OCDE de debida diligencia para una conducta empresarial responsable. 2018. Recuperado de: Guía de la OCDE de Debida Diligencia para una Conducta Empresarial Responsable (ES) el 15/12/2025.

 

Organismo para la estandarización (ISO). Sistemas de gestión antisoborno. Requisitos con orientación para su uso. ISO 37001. Segunda Edición. Traducción oficial. 2025.

Responsabilidad social y el trabajo infantil

Autor: Talía Valle – Auditor Multiestándar

 

Introducción

 

En un mundo cada vez más interconectado y consciente de los problemas sociales y ambientales, las organizaciones tienen un papel clave no solo en la generación de beneficios económicos, sino también en el bienestar de las comunidades en las que operan. Este enfoque se conoce como “Responsabilidad Social” y busca que las organizaciones actúen de manera ética, promoviendo un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Un tema especialmente crucial dentro de la responsabilidad social es la erradicación del trabajo infantil, una grave violación de los derechos humanos que sigue afectando a millones de niños en todo el mundo.

 

¿Qué es el trabajo infantil?

 

El trabajo infantil implica la participación de niños en actividades laborales que interfieren con su desarrollo físico, emocional y educativo. El trabajo infantil es una de las violaciones más graves a los derechos humanos que aún persisten en muchas partes del mundo. Impide que millones de niños disfruten de su infancia, accedan a la educación y se desarrollen adecuadamente en un entorno saludable. Esta problemática afecta a niños en diversas formas de explotación laboral, desde la agricultura y la minería hasta el trabajo doméstico y la venta ambulante.

 

El trabajo infantil: Una realidad desgarradora que no podemos ignorar.

 

La Responsabilidad social juega un papel crucial en la lucha contra el trabajo infantil. Las organizaciones, especialmente aquellas con una presencia global, deben asegurarse de que sus operaciones y cadenas de suministro no estén contribuyendo a este grave problema. Se estima que hay 160 millones de niñas y niños atrapados en el trabajo infantil en todo el mundo, tras un aumento de 8,4 millones en los últimos cuatro años.

 

Los datos más recientes muestran una preocupante situación: los esfuerzos por erradicar esta problemática se han estancado, incluso revirtiendo la tendencia de reducción que se mantenía desde hace décadas.

 

La protección de los niños contra el trabajo y la explotación laboral está respaldada por una serie de leyes y tratados internacionales que establecen estándares y garantías fundamentales para la infancia. Sin embargo, es importante destacar que la efectividad de estas leyes depende en gran medida de su aplicación y cumplimiento por parte de todos los actores, además de recursos y de seguir reforzando los marcos de protección y la colaboración internacional.

 

Hay iniciativas en Latinoamérica como el Movimiento Nacional de Niños y Adolescentes Trabajadores Organizados que colocan el trabajo infantil como una actividad que puede contribuir al desarrollo integral de los niños, siempre que no inhiban derechos como educación, vivir en un espacio libre de violencia y actividades recreativas.

 

Las acciones que las organizaciones deben implementar incluyen dos ejes fundamentales.

 

· Responsabilidad corporativa de respeto: son las acciones destinadas a evitar toda violación a los derechos humanos de la infancia, aplicándose a las actividades propias del negocio, sus relaciones comerciales, sus operaciones y las características de sus productos y servicios.

 

· Compromiso corporativo de apoyar: Integra las acciones voluntarias de las organizaciones para promover los derechos de la infancia a través de actividades estratégicas.

 

Conclusión:

 

Las organizaciones tienen la responsabilidad de defender los derechos de la infancia no solo hacia el exterior, sino desde el núcleo de sus operaciones. Integrar políticas de paternidad equitativas que permitan a los colaboradores el equilibrio entre su vida laboral y sus deberes familiares, independientemente de su género forma parte de dicha responsabilidad.

 

Referencias:

 

[1] Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Trabajo Infantil. Visto en línea en: https://www.unicef.es/causas/trabajo-infantil el: 08/04/2025.

 

[2] Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aumenta el trabajo infantil en México. Visto en línea en: http://gaceta.unam.mx/aumenta-el-trabajo-infantil-en-mexico el 08/04/2025.

Etiquetado: Elemento de comunicación

Autor: LCA Javier Olguin Macias / Soporte Técnico FSMS

 

Principal medio de comunicación entre los fabricantes de productos y los consumidores; no solo una herramienta informativa, sino también un instrumento para la toma de decisiones del consumidor y una vía para fomentar hábitos de consumo más saludables y responsables.

 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el etiquetado de los alimentos se define como “cualquier etiqueta, marca, imagen u otro material descriptivo, escrito, impreso, marcado, grabado o adherido al envase de los alimentos que sirve para informar sobre su naturaleza, origen, ingredientes, propiedades, producción, caducidad, conservación y uso”. Esta definición resalta la función del etiquetado como un medio integral de información para el consumidor.

 

El etiquetado cumple funciones múltiples: informativa, persuasiva, regulatoria y educativa. La información contenida en una etiqueta debe ser clara, veraz y comprensible para el consumidor. Entre los elementos más comunes se encuentran: lista de ingredientes, fecha de caducidad, valor energético y nutricional, origen del producto, instrucciones de uso y advertencias sanitarias. En productos alimenticios, la etiqueta es fundamental para que el consumidor pueda evaluar los impactos de su consumo en la salud.

 

Etiquetado en México

 

México ha sido uno de los países pioneros en la implementación de sistemas de etiquetado frontal de advertencia. En octubre de 2020 entró en vigor la modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, la cual establece el sistema de etiquetado frontal de advertencia para alimentos y bebidas no alcohólicas. Este nuevo modelo incluye sellos negros octagonales que advierten si un producto excede los límites establecidos de calorías, azúcares, sodio, grasas saturadas o grasas trans.

 

Este tipo de etiquetado busca combatir los altos índices de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles en México. Según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), más del 70% de los adultos mexicanos tienen sobrepeso u obesidad, condición relacionada con un elevado consumo de productos ultra procesados.

 

Además de los sellos, la normativa prohíbe el uso de personajes, dibujos animados o celebridades en productos dirigidos a la infancia, lo que busca evitar la promoción engañosa y proteger a la población más vulnerable.

 

 

Impacto y desafíos del etiquetado

 

Estudios recientes han demostrado que el etiquetado frontal en México ha tenido un efecto positivo en la percepción de los consumidores sobre la salud de los productos. Una investigación del INSP concluyó que los sellos de advertencia permiten identificar de manera más rápida los productos altos en nutrientes críticos y reducen la intención de compra de estos alimentos.

 

Sin embargo, aún existen desafíos, como la comprensión desigual en sectores con menor nivel educativo que pueden tener dificultad para interpretar correctamente los sellos; así como la presencia de estrategias de evasión, modificando tamaño de porciones o rediseñando envases para evitar uso de sellos; además de el acompañamiento de campañas de educación nutricional para fortalecer su impacto y asegurar decisiones informadas a largo plazo.

 

El etiquetado y su correcta implementación puede empoderar al consumidor, influir en sus decisiones de compra y contribuir a mejorar la salud pública. En el caso de México, la normativa vigente ha significado un avance importante en la promoción de dietas más saludables y en la protección del consumidor, aunque su efectividad plena dependerá de estrategias complementarias de educación nutricional y vigilancia regulatoria.

 

El etiquetado, aunque poderoso, no es una solución aislada, si no parte de un enfoque integral de salud pública.

 

 

Referencias:

 

FAO. (2023). Food labelling. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Recuperado de https://www.fao.org/food-labelling/en/

 

Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD). (2023). Etiquetado nutricional en México: Retos y perspectivas. Recuperado de https://www.funsalud.org.mx

 

Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). (2021). Evaluación del etiquetado frontal en México: Resultados a un año de su implementación. Recuperado de https://www.insp.mx

 

Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2020). Etiquetado frontal de advertencia nutricional: Una política pública para proteger la salud en las Américas. Recuperado de https://www.paho.org

 

Secretaría de Economía & Secretaría de Salud. (2020). Modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados. Diario Oficial de la Federación. Recuperado de https://www.dof.gob.mx