Buenas prácticas en el control de alérgenos

Actualmente las alergias por alimentos representan un riesgo significativo y desafío para la salud pública, por lo cual se cataloga como un punto crítico dentro de los sistemas de inocuidad alimentaria.

 

Se estima que entre el 1–3% de adultos y hasta el 6% de niños presentan alergias alimentarias, con tendencia creciente, lo que obliga a la industria a implementar controles estrictos.

 

El control de alérgenos no solo es un requisito normativo (como en el Reglamento UE 1169/2011 o la FALCPA en EE. UU.), sino también una responsabilidad ética y técnica, ya que una exposición mínima puede desencadenar reacciones graves o incluso anafilaxia.

 

El etiquetado correcto y las buenas prácticas operativas son elementos clave para prevenir incidentes que afectan tanto al consumidor como a la reputación de la empresa.

 

Se define como Alergia alimentaria a la reacción del sistema inmunológico ante una proteína específica (generalmente mediada por la inmunoglobulina E o IgE).

 

Según Codex los alérgenos de mayor relevancia global que deben declararse obligatoriamente son:

 

Leche: Y productos lácteos (incluida la lactosa).

Huevos: Y sus derivados.

Pescado: Y productos pesqueros.

Crustáceos: Camarones, cangrejos, langostas.

Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueces, anacardos, etc.

Cereales con gluten: Trigo, centeno, cebada, avena.

Soja y sus productos derivados

Semilla de sésamo

Sulfitos: En concentraciones 10 ppm (aditivos de conservación en alimentos)

 

 

Un buen control de alérgenos consiste en la identificación, evaluación y gestión de ingredientes o contaminantes que pueden provocar reacciones alérgicas en los consumidores.

 

El etiquetado es especialmente crítico, pues permite al consumidor tomar decisiones seguras, antes de consumir el alimento. Normativas internacionales obligan a declarar claramente los alérgenos en listas de ingredientes o mediante advertencias como “Contiene…”

 

Las principales prácticas recomendadas dentro de sistemas como ISO 22000, FSSC 22000 o HACCP incluyen:

 

Gestión de materias primas y proveedores

 

El inicio del control de alérgenos inicia en la selección y evaluación de proveedores. Es indispensable contar con especificaciones técnicas actualizadas que incluyan la declaración completa de alérgenos, así como mecanismos de gestión de cambios en formulaciones.

 

Prevención de contaminación cruzada

 

Se incluyen las medidas más efectivas: Segregación física de líneas o áreas, producción por secuencias, uso de equipos dedicados, validación de procedimientos de limpieza mediante técnicas analíticas.

 

Control de etiquetado y liberación de productos

 

El etiquetado es un punto crítico que requiere controles documentales y operativos estrictos. Las mejores prácticas incluyen: Revisión y aprobación formal de etiquetas, control de versiones y cambios, verificación en línea durante el proceso de envasado y conciliación entre formulación y declaración de ingredientes.

 

 Capacitación del personal

 

El factor humano es determinante en la prevención de errores. La capacitación continua del personal en temas de alérgenos, así como la sensibilización sobre sus riesgos, contribuye significativamente a la reducción de incidentes.

 

Las consecuencias de una mala gestión de alérgenos van desde un impacto en la salud pública al impacto legal, regulatorio, económico y reputacional.

 

En Estados Unidos, las agencias de seguridad alimentaria FDA y USDA han registrado un total de 229 notificaciones. La presencia de alérgenos en productos alimenticios y bebidas domina las retiradas de alimentos. Casi la mitad de las retiradas de alimentos y bebidas notificadas por la FDA (41,6%) están relacionadas con alérgenos no declarados en los envases.

 

El RASFF (Sistema rápido de alerta europeo de alimentos y piensos), declara que la mayoría de las alertas proceden de España (72%), seguidos de países de la Unión Europea con un 16% (Alemania, Reino Unido, Portugal, Francia, Bélgica), Asia con un 9% (China, Vietnam) y Oriente Medio con 3% (Siria).

 

El control de alérgenos es un componente crítico dentro de los Sistemas de Gestión de inocuidad alimentaria. Los errores en el etiquetado siguen siendo una de las principales causas de incidentes y retiros de productos a nivel global.

 

La implementación efectiva de buenas prácticas, junto con una cultura organizacional orientada a la prevención, resulta fundamental para mitigar riesgos. En un entorno globalizado y altamente regulado, el control de alérgenos debe considerarse no como un requisito operativo, sino como un elemento estratégico de gestión de riesgos dentro de la industria alimentaria.

 

 

Referencias

 

Food and Drug Administration (FDA). (2024). Food Allergen Labeling and Consumer Protection.

 

Reglamento (UE) No. 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.

 

AESAN. (2024). Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI).

 

Hiperbaric. (2024). Análisis de retiradas de alimentos por alérgenos.

 

IRIS Trace. (2025). Informe de alertas alimentarias por alérgenos.

 

AINIA. (2023). Riesgos asociados a alérgenos en alimentos.

 

Autor: Brenda Berenice Martínez Alvarado –  Auditor en Inocuidad y Calidad

La evolución de la norma ISO 22000 hacia su versión 2026

La seguridad de nuestros alimentos no ocurre por accidente, detrás de cada proceso existen estándares internacionales que lo permiten. Uno de ellos es el propuesto por el organismo internacional para la estandarización ISO, en su Norma ISO 22000 Sistemas de Gestión de la Inocuidad Alimentaria, que recientemente, ha publicado el borrador ISO/DIS 22000 el cual nos da un panorama sobre la dirección que podría tomar la norma. En el siguiente blog te explicamos los 4 pilares de este posible cambio.

 

  • El impacto del Cambio Climático

 

Se motiva a las organizaciones que miren hacia afuera. Se incluye el cambio climático en la subcláusula 4.1 ya que sequías o temperaturas extremas pueden alterar la inocuidad de los ingredientes, y las organizaciones deben planificar cómo responder a ello.

 

  • No es solo el proceso, ahora también es la cultura

 

Se introduce la Cultura de Inocuidad como un requisito en la subcláusula 5.4. ¿Qué significa esto? Que la dirección debe asegurarse de que el personal no solo siga reglas, sino que entienda por qué son importantes. Es pasar de “lo hago porque me vigilan” a “lo hago porque me importa la inocuidad del producto.” La inocuidad deja de ser un departamento para convertirse en un valor compartido por toda la organización.

 

  • Blindaje contra lo inesperado.

 

El mundo actual presenta riesgos que antes no eran tan evidentes, por lo que se solicita a las organizaciones contar con planes obligatorios para: Defensa Alimentaria y Prevención de Fraude alimentario.

 

  • Gestión de quejas

 

Se ha creado un apartado específico para la gestión de quejas en la cláusula 10.3. Esto motiva a las organizaciones a usar las quejas de los clientes como una fuente de datos científica para mejorar. Si algo sale mal, el sistema debe aprender de ello de manera formal y documentada.

 

Esta actualización no es solo burocracia. Es una respuesta a un mundo más complejo, digitalizado y consciente. Sin embargo, recuerda que el documento ISO/DIS 22000 es un borrador sujeto a cambios, pero nos ofrece una orientación sobre la dirección que podría tomar a la norma, especialmente en la integración de la cultura de inocuidad y la resiliencia ante el fraude y amenazas externas.

 

Referencias: Organismo internacional de Normalización (ISO). ISO/DIS 22000: Food safety management systems Requirements for any organization in the food chain.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Características de BRCGS Gluten Free y Almacenamiento y Distribución

En un entorno donde la inocuidad alimentaria, la transparencia y la confianza del consumidor son determinantes, los estándares de BRCGS se posicionan como herramientas clave para asegurar la integridad de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro. Entre ellos, destacan el estándar de Gluten Free y el de Almacenamiento y distribución, los cuales abordan riesgos específicos desde la producción y logística hasta el almacenamiento y venta al consumidor. En el siguiente blog analizaremos las características de cada uno de estos estándares.

 

Estándar BRCGS Gluten Free.

 

Se basa en un sistema de gestión de riesgos, diseñado para controlar la presencia de gluten en todas las etapas del proceso productivo, desde la recepción de materias primas hasta el producto final. A diferencia de enfoques limitados al análisis del producto final, este estándar:

 

  • Integra controles preventivos a lo largo del proceso.
  • Aborda específicamente el riesgo de contaminación cruzada.
  • Puede integrarse fácilmente con auditorías de inocuidad alimentaria.

 

Uno de los principales valores del estándar es su reconocimiento global, ya que está avalado por asociaciones celíacas en múltiples regiones ya que responde a la demanda del consumidor, donde el 91% considera importante la verificación de terceros.

 

La implementación de este estándar impulsa mejoras como; control sistemático del proceso, reducción de riesgos de retiro de producto, estandarización operativa, mayor consistencia en producción, fortalecimiento de marca, acceso a mercados especializados y retail, en la cultura de inocuidad. En términos estratégicos, permite pasar de un modelo reactivo a uno proactivo basado en gestión de riesgos.

 

Estándar BRCGS almacenamiento y distribución.

 

Está diseñado específicamente para operaciones logísticas, incluyendo; almacenamiento, transporte y distribución. Su objetivo es mantener la seguridad, calidad, legalidad e integridad del producto durante estas etapas. Aplica tanto a alimentos como a otros productos, empaque y bienes de consumo. Complementa otros esquemas BRCGS dentro de la cadena de suministro, permitiendo cubrir desde la producción hasta la entrega final al consumidor, fortaleciendo la confianza entre fabricantes, distribuidores y retailers.

 

Este estándar incorpora:

 

  • Auditorías de tercera parte, anunciadas, no anunciadas o híbridas.
  • Control de operaciones logísticas sin procesamiento del producto.
  • Gestión de riesgos en condiciones de transporte y almacenamiento.
  • Aplicabilidad a operaciones multisitio y redes logísticas complejas.

 

Es un esquema reconocido por la GFSI, lo que asegura alineación con prácticas internacionales. Su implementación genera beneficios directos en; trazabilidad y control logístico, reducción de pérdidas y desviaciones, estandarización de procesos operativos, mayor eficiencia, confianza del cliente, evidencia objetiva de cumplimiento, reducción de riesgos legales y reputacionales. En esencia, este estándar fortalece la cadena de suministro, asegurando que la calidad lograda en producción se mantenga hasta el consumidor final.

 

A implementación de ambos estándares no solo asegura cumplimiento, sino que impulsa una transformación organizacional hacia la eficiencia, la prevención de riesgos y la mejora continua, consolidando la confianza del mercado y fortaleciendo la competitividad de las organizaciones. El estándar Gluten Free asegura que los productos cumplan con expectativas estrictas de inocuidad para consumidores sensibles, mientras que el de Almacenamiento y transporte asegura que se mantenga durante la logística. Juntos, representan una estrategia integral que permite a las organizaciones elevar su nivel de madurez operativa, reducir riesgos y generar confianza sostenida en el mercado.

 

Referencias:

 

British Retail Consortium (BRC). BRCGS Standards. Gluten-Free Certification Visto en línea en: Gluten Free Certification el 21/04/2026.

 

British Retail Consortium (BRC). BRCGS Standards. Storage and Distribution Certification Visto en línea en: BRCGS Storage and Distribution Certification el 21/04/2026.

 

Autores: D. Pena y C. Valenzuela.

FSSC 22000 Versión 7: Evolución estratégica para la inocuidad alimentaria global

En un entorno donde la inocuidad alimentaria evoluciona de manera constante, las organizaciones certificadas en FSSC 22000 enfrentan el desafío de mantenerse alineadas con las mejores prácticas internacionales y con las crecientes expectativas del mercado global. La publicación de la versión 7 del esquema FSSC 22000, la cual entra en vigor a partir del 1 de Mayo de 2027 representa un avance significativo hacia una mayor robustez, claridad y armonización a nivel mundial.

 

Esta nueva versión incorpora cambios sustanciales que impactan directamente la gestión de la inocuidad alimentaria. Entre los más relevantes destaca la integración de la serie ISO 22002-x en los programas de prerrequisitos, sustituyendo los esquemas previos ISO/TS 22002 y PAS 221. Asimismo, se fortalece la alineación con los requisitos de benchmarking de la Global Food Safety Initiative 2024, lo que se traduce en un enfoque más sólido en la cultura de inocuidad, una mayor claridad en la gestión de riesgos, el refuerzo de principios de sostenibilidad y ética, así como un incremento en el rigor aplicado a la competencia de los auditores.

 

Adicionalmente, la versión 7 incorpora un enfoque más estratégico hacia la contribución de las organizaciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), consolidando el papel del esquema no solo como un estándar de inocuidad, sino como un habilitador de valor dentro de la cadena alimentaria global.

 

En este mismo sentido, la Fundación de FSSC ha establecido una estructura más definida para la clasificación de la cadena alimentaria, formalizando subdivisiones de categorías con el objetivo de armonizar criterios y asegurar la consistencia en la competencia de los auditores entre los distintos organismos de certificación.

 

Principales cambios a considerar

 

Uno de los avances más relevantes es el fortalecimiento de los requisitos en defensa alimentaria y fraude alimentario, estableciendo la necesidad de:

 

  • Desarrollar y mantener evaluaciones de amenazas y vulnerabilidades, así como planes de defensa y mitigación del fraude, gestionados por personal competente.
  • Asegurar la implementación efectiva de estos planes, su integración al sistema de gestión de inocuidad alimentaria, su cumplimiento con la legislación aplicable y su actualización continua.
  • En el caso de organizaciones clasificadas en la subcategoría FII, garantizar que sus proveedores también dispongan de controles robustos en materia de defensa y fraude alimentario.

 

En cuanto a requisitos específicos, destacan las siguientes actualizaciones:

 

  • Requisito 2.5.13 – Diseño y desarrollo: amplía su alcance para incluir organizaciones involucradas en el diseño de empaque primario y materiales de empaque.
  • Requisito 2.5.14 – Trazabilidad (subcategoría C0): sustituye el enfoque previo, estableciendo la obligación de implementar procedimientos que aseguren la trazabilidad completa hasta que la canal sea considerada apta para el consumo humano.

 

Otro aspecto relevante es la actualización en los factores de cálculo del tiempo de auditoría. Bajo la nueva metodología, es previsible que, en diversos casos, se observe una optimización en la duración de las auditorías, manteniendo al mismo tiempo la efectividad del proceso de evaluación.

 

 

Conclusión

 

La versión 7 de FSSC 22000, representa una evolución estratégica orientada a fortalecer la confianza, la transparencia y la consistencia a nivel global. Para las organizaciones certificadas, comprender e implementar estos cambios es esencial para asegurar una transición eficaz, mantener la certificación y consolidar la madurez de su sistema de gestión de inocuidad alimentaria.

 

La entrada en vigor de esta versión es a partir del 1 de Mayo de 2027, marcando un nuevo referente en la gestión de la inocuidad alimentaria a nivel internacional.

 

 

Referencias:

 

Board of Stakeholders Decision List.                                                                                                                               Changes Version 6 and Version 7 – Scheme.                                                                                            

FSSC 22000 Scheme Version 7.  https://www.fssc.com/fssc-22000/documents/version-7-documents/

 

Autor: Marlem Guadalupe Díaz Alvarado I Supervisor líder de CCC y competencias

ISO 45001: El trabajo híbrido

En diferentes empresas, algunos trabajadores llevan a cabo actividades vía remota, a estas actividades las llamaremos teletrabajo, que la STPS define de la siguiente manera: “Forma de organización laboral subordinada que consiste en el desempeño de actividades remuneradas en lugares distintos al centro de trabajo, por lo que no se requiere la presencia física de la persona trabajadora bajo la modalidad de teletrabajo en éste, utilizando las tecnologías de la información y comunicación para el contacto y mando entre la persona trabajadora bajo la modalidad de teletrabajo y el patrón.” (Gobernación, 2023).

 

 

Entonces, el trabajo híbrido es una metodología o modelo laboral flexible que consiste en combinar el trabajo presencial tradicional con el trabajo en remoto mediante la ayuda de diferentes herramientas digitales. Dicho de otro modo, las personas que trabajan en esta modalidad asisten a su lugar de trabajo de forma presencial solo algunos días a la semana, mientras que durante los restantes realizan teletrabajo. (Personio, 2026)

 

 

Esta modalidad prolifera a raíz de la pandemia COVID-19, en la cual se tenía la necesidad de prevenir contagios y se toma la opción de que los trabajadores realicen trabajo desde casa, además de esto se desarrollan nuevas tecnologías para la comunicación, con las que es posible realizar reuniones vía remota y presentar información relevante para las operaciones de la empresa; la modalidad surge como una necesidad pero además, ofrece diferentes ventajas, por ejemplo:

 

 

  • El trabajador no invierte tiempo y dinero en traslados.
  • Ya no es necesario pagar el alquiler de espacios tan amplios de oficinas.

 

Una desventaja de esta modalidad es que se ve afectado el cumplimiento de las medidas de seguridad cuando se realiza el modelo de teletrabajo.

 

Ante esta situación surge la pregunta, ¿se deben de cumplir con las condiciones de seguridad en la modalidad de teletrabajo?

 

Para atender estas condiciones de trabajo, en México se emite la Norma Oficial Mexicana, NOM-037-STPS-2023, Teletrabajo-Condiciones de seguridad y salud en el trabajo, en la que se describen las condiciones en que deben de realizarse las actividades de teletrabajo con el objetivo de prevenir enfermedades y accidentes de trabajo. De acuerdo con la legislación en México, una NOM es de carácter obligatorio para todos los centros de trabajo en el país en el que se aplique esta modalidad, sin importar tamaño o giro de la empresa.

 

De esta norma se destacan algunos requerimientos:

 

  • Se debe de disponer de conectividad adecuada para el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación.
  • La empresa debe de establecer e implementar una Política de Teletrabajo.
  • Se debe de disponer de un área de trabajo limpia y ordenada.
  • La iluminación debe ser adecuada de acuerdo con las actividades a realizar.
  • Que el nivel de ruido no impida la concentración, salvo el ruido ambiental que estuviera bajo el control de terceros.
  • Contar con mobiliario y equipo (silla, escritorio, aditamentos ergonómicos) adecuado para evitar riesgos ergonómicos.
  • Evitar riesgos psicosociales, contando con un espacio físico que permita privacidad de la persona que realiza el teletrabajo.
  • Contar con pausas y tiempos de descanso adecuados, respetar el derecho a la desconexión de las TIC al término de la jornada laboral.
  • Las condiciones del teletrabajo nunca deben de ser menores que las del centro de trabajo.
  • Se debe de capacitar a las personas que realizan el teletrabajo acerca de los peligros y riesgos en el lugar de trabajo.
  • Se debe de realizar una Lista de Verificación para garantizar que se cumplen con las condiciones de seguridad.

 

El trabajo híbrido representa numerosas ventajas para el trabajador, para la empresa y en general para la sociedad, pero es importante considerar que esta modalidad de trabajo híbrido no exime a las empresas de la responsabilidad de prevenir los accidentes y enfermedades de trabajo en las actividades de teletrabajo y a los trabajadores de cumplir con los lineamientos establecidos.

 

De acuerdo a auditorías realizadas a los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo, se ha detectado que las empresas en las que se lleva a cabo esta modalidad, no se han dado a la tarea de cumplir con las condiciones apropiadas de seguridad, por lo que los trabajadores se encuentran expuestos a accidentes y enfermedades de trabajo y en caso de presentarse podrían clasificarse como accidente o enfermedad de trabajo; además de que la eficiencia de los trabajadores podría verse afectada por no contar con un medio ambiente laboral seguro y saludable.

 

 

Referencias:

Norma Oficial Mexicana NOM-037-STPS-2023, Teletrabajo-Condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

 

Autor: Rufino Guzmán Galván, Auditor Líder Sistemas Integrados

Norma ISO 14001:2026 – Cambios clave y cómo impactan a tu Sistema de Gestión Ambiental

En abril de 2026 se oficializa la actualización de la norma ISO 14001, que evoluciona de la versión 2015 a la  2026. Esta actualización marca un paso importante en la evolución de los Sistemas de Gestión Ambiental. La nueva versión introduce cambios relevantes que responden a los desafíos ambientales actuales, como el cambio climático, la presión sobre los recursos y la necesidad de una gestión más estratégica y basada en resultados. Más allá del cumplimiento, esta actualización impulsa a las organizaciones a integrar el pensamiento ambiental en su toma de decisiones, fortalecer la gestión de riesgos y ampliar su visión hacia toda la cadena de valor.

 

Entre los cambios más relevantes destacan:

 

  1. Mayor énfasis en el contexto ambiental de las organizaciones (subcláusula 4.1):

 

Se profundiza en aspectos como los niveles de contaminación, la disponibilidad de recursos naturales, el cambio climático, la biodiversidad o la salud de los ecosistemas, los cuales ahora se consideran de manera explícita dentro del requisito.

 

  1. Consideración del ciclo de vida en la determinación del alcance del SGA (subcláusula 4.3):

 

Se refuerza el enfoque de ciclo de vida, incluso al definir el alcance del Sistema de Gestión Ambiental, donde ahora las organizaciones deben considerar su autoridad y capacidad para ejercer control e influencia, a lo largo del ciclo de vida de sus actividades, productos y servicios.

 

  1. Fomento de una cultura ambiental. (subcláusula 5.1)

 

En el anexo A se enfatiza la creación de una cultura organizacional que involucre activamente al personal en actividades que contribuyan a los resultados previstos del sistema de gestión ambiental.

 

  1. Fortalecimiento en las acciones para abordar riesgos y oportunidades (subcláusula 6.1):

 

Se observa la adición de la subparte 6.1.4 “Riesgos y oportunidades” donde se aborda de manera integral el enfoque en la identificación de riesgos y oportunidades.

 

  1. Nuevo requisito: Planificación de cambios (subcláusula 6.3)

 

Se adiciona una nueva subcláusula que es clave para la planificación y gestión de cambios, permitiendo a las organizaciones anticiparse a impactos, adaptarse de manera controlada a modificaciones en sus procesos o condiciones operativas.

 

  1. Restructura en la cláusula 10 de Mejora:

 

Se fortalece la cláusula 10 sobre mejora continua, con una interpretación más clara que permite a las organizaciones demostrar la mejora de su Sistema de Gestión Ambiental como un proceso planificado, medible y alineado con sus objetivos estratégicos.

 

La nueva versión de la norma ISO 14001 representa una evolución que refuerza el enfoque estratégico de la gestión ambiental, impulsando a las organizaciones a demostrar resultados más allá del cumplimiento normativo. Si bien los cambios no implican una transformación total del sistema, sí requieren ajustes relevantes en la forma de analizar el contexto, gestionar riesgos y evidenciar el desempeño ambiental. Es fundamental mantenerse informado sobre los comunicados oficiales relativos al periodo de transición, durante el cual las organizaciones podrán adaptar sus sistemas para alinearse con los nuevos requisitos.

 

Referencias

 

ISO 14001:2026: Environmental management systems — Requirements with guidance for use

 

Autor: Ing. Anne Michelle Gaitán

Resiliencia ante disrupciones: pandemias, ciberataques y crisis logística

En un mundo interconectado y altamente dinámico, las organizaciones enfrentan disrupciones cada vez más frecuentes y complejas: pandemias globales, ciberataques sofisticados y crisis logísticas que impactan cadenas de suministro enteras, por lo que la resiliencia organizacional ya no es un concepto opcional; es una capacidad estratégica esencial.  

 

La resiliencia organizacional es la capacidad de una empresa para anticiparse, prepararse, responder y adaptarse a cambios y disrupciones, tanto graduales como repentinas, con el fin de sobrevivir y prosperar. Pero ¿cómo se construye realmente una organización resiliente? En este blog veremos como las normas ISO ofrecen un marco sólido, estructurado y probado para anticipar, resistir, adaptarse y recuperarse de eventos disruptivos.

 

  • Comprender el contexto y las interdependencias.

 

El punto de partida es entender que ninguna organización opera en aislamiento y que factores internos y externos, como regulaciones, tecnología, mercado, cultura organizacional o dependencias logísticas influyen directamente en su capacidad de respuesta, por lo que las normas ISO promueven en sus Sistemas de Gestión analizar el contexto organizacional de forma estructurada, identificar partes interesadas y sus expectativas y detectar vulnerabilidades sistémicas esto permite una organización consciente de su entorno y mejor preparada para anticipar disrupciones.

 

  • Pensamiento basado en riesgos como eje central.

 

La resiliencia se construye desde la anticipación. El enfoque basado en riesgos, transversal en las normas ISO, permite dejar atrás la gestión reactiva. Promueven sistemas donde los riesgos no se gestionan por área, sino de forma transversal, se priorizan escenarios críticos, operativos, digitales, logísticos, humanos, y se diseñan controles preventivos y planes de respuesta, lo que permite a las organizaciones una reducción de la incertidumbre y un aumento en la capacidad de actuar antes de que ocurra la crisis.

 

  • Cultura organizacional orientada a la resiliencia.

 

Ningún Sistema de Gestión funciona sin personas comprometidas, las normas ISO impulsan, un liderazgo activo y visible, roles y responsabilidades claramente definidos, conciencia del riesgo en todos los niveles. Cuando la resiliencia se convierte en parte de la cultura, los colaboradores reaccionan con mayor rapidez, se reduce la dependencia de decisiones centralizadas y se fomenta la mejora continua permitiendo una organización que responde de manera coordinada y no caótica.

 

  • Procesos robustos pero flexibles.

 

Las normas ISO promueven la estandarización de procesos, pero también su adaptabilidad. Una organización resiliente define procesos claros, medibles y documentados, establece controles para asegurar consistencia y diseña mecanismos de flexibilidad ante cambios. Esto permite que, ante una disrupción los procesos críticos continúen operando, las decisiones se tomen con base en información confiable, se reduzca la improvisación y una continuidad operativa con capacidad de adaptación.

 

  • Protección integral de activos.

 

La resiliencia no solo depende de operar, sino de proteger lo que hace posible la operación: información, infraestructura, talento y cadena de suministro. Las normas ISO permiten mantener un enfoque integrado donde la seguridad de la información se alinea con la continuidad del negocio, la cadena de suministro se gestiona considerando riesgos globales y los activos críticos se identifican y priorizan permitiendo una menor exposición a interrupciones severas y mayor capacidad de recuperación.

 

  • Preparación, respuesta y aprendizaje continuo.

 

La resiliencia no termina con resistir una crisis, sino con aprender de ella, por lo que los Sistemas de Gestión propuestos en las normas ISO, fomentan planes de continuidad y respuesta a incidentes, simulacros y pruebas periódicas, evaluación de desempeño y auditorías internas, acciones correctivas y mejora continua, con esto cada disrupción se convierte en una oportunidad para fortalecer el sistema, obteniendo una organización que evoluciona con cada evento adverso.

 

  • Toma de decisiones basada en datos.

 

Las normas ISO promueven el uso de indicadores y análisis de información para la gestión. Esto permite, monitorear riesgos en tiempo real, evaluar la eficacia de los controles y tomar decisiones informadas bajo presión permitiendo a las organizaciones mayor precisión y menor margen de error en escenarios críticos.

 

  • La resiliencia como sistema, no como reacción.

 

Una organización resiliente no es aquella que nunca falla, sino aquella que detecta señales tempranas, responde de forma estructurada, se adapta rápidamente y aprende continuamente. Las normas ISO no eliminan las disrupciones, pero sí permiten gestionarlas de forma inteligente, reduciendo su impacto y acelerando la recuperación.

 

Construir resiliencia no se trata solo de reaccionar ante crisis, sino de integrar la gestión del riesgo y la continuidad en la estrategia del negocio y las normas ISO permiten integrar estrategia, riesgos, procesos, tecnología y cultura en un solo Sistema de Gestión, permiten desarrollar una capacidad organizacional sostenible, en un entorno donde las crisis son inevitables y la diferencia entre sobrevivir o desaparecer radica en qué tan preparada está la organización antes de que ocurra la disrupción.

 

Referencias.

 

J. D. V. Capera. La resiliencia organizacional y la norma ISO 22316: Un estado del arte. Revista Innova ITFIP, 12 (1), pp 11-26. 2023.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Regulación de etiquetado frontal de los alimentos de la FDA

El etiquetado de alimentos que ves en los productos que compras no es casualidad… ¡está regulado! y en los Estados Unidos, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) es la autoridad responsable de asegurar que los alimentos preenvasados contengan información nutricional que permita al consumidor tomar decisiones informadas. Uno de los temas más relevantes y recientes es el etiquetado frontal de alimentos. En este blog abordaremos que es, por qué está ganando atención y cómo afecta a los fabricantes y los consumidores.

 

¿Qué es el etiquetado frontal de alimentos?

 

El etiquetado frontal de alimentos (en inglés Front-of-Package label o FOP) es un sistema de información nutricional que aparecería en la parte frontal del empaque de los productos alimenticios, con un resumen que muestre si el producto es alto o bajo en ciertos nutrientes críticos.  Su propósito es comunicar de forma simple y visual datos que permitan a los consumidores evaluar e identificar rápida y fácilmente cómo los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, sin tener que buscar la tradicional etiqueta de “Nutrition Facts” en la parte posterior.

 

¿Qué propone actualmente la FDA?

 

A inicios de 2025, la FDA propuso una regla para exigir que la mayoría de los alimentos preenvasados vendidos en Estados Unidos, tengan un nuevo recuadro llamado “Nutrition Info box”, que aparecería en la parte frontal del empaque con información interpretativa sobre, grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Esta etiqueta clasificaría cada uno como “Low” (bajo), “Med” (medio), o “High” (alto), lo que permite al consumidor evaluar rápidamente la calidad nutricional del producto sin leer toda la etiqueta tradicional.

 

¿Cómo se diferencia del etiquetado actual?

 

Nutrition Facts.

Nutrition Info box

Está en la parte posterior o lateral del empaque.

Estaría en la parte frontal.

Contiene información detallada (calorías, grasas, vitaminas, etc.).

Resaltaría 3 nutrientes clave con clasificaciones simples.

La información nutricional se expresa en cantidades.

La información se expresaría de forma interpretativa como: bajo, medio o alto.

 

 

¿Por qué esta propuesta es importante?

 

La ciencia y estudios internos de la FDA han sugerido que un etiquetado frontal interpretativo puede facilitar las decisiones del consumidor al comprar alimentos, por lo que el objetivo de esta propuesta es mejorar la salud pública al:

 

  • Ayudar a los consumidores a identificar rápidamente alimentos que puedan contribuir a una dieta saludable.
  • Reducir el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como diabetes, enfermedades cardíacas u obesidad.
  • Complementar las guías dietéticas para los estadounidenses con una forma más accesible de ver información nutricional relevante.

 

¿Qué significa para fabricantes y consumidores?

 

Para fabricantes: si la regla se finaliza, deberán actualizar los empaques para incluir el etiquetado frontal dentro de los plazos establecidos. Esto implica un análisis nutricional adicional para categorizar los niveles de nutrientes como bajo, medio o alto.

 

Para consumidores: podrían ver información importante de un vistazo en los productos. Esto facilita comparar productos similares rápidamente sin tener que analizar el panel detallado tradicional.

 

El etiquetado frontal de alimentos es una propuesta clave de la FDA que busca hacer más accesible la información nutricional crítica para los consumidores, lo que podría apoyar hábitos alimentarios más saludables y ayudar a combatir enfermedades crónicas relacionadas con la dieta. Aunque todavía está en fase de comentarios y no es obligatorio, es una de las iniciativas más importantes en etiquetado alimentario en EE. UU. en los últimos años.

 

Referencias.

 

U.S. Food and Drug Administration. FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling. Visto en linea en FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling | FDA el 18/02/2026.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Sustentabilidad o Sostenibilidad: Entiende las diferencias y su impacto real

Si en este momento se preguntara: ¿Cuál es la diferencia entre desarrollo sustentable y desarrollo sostenible?, ¿podría identificarse con claridad? En el presente blog se busca dar respuesta a esta interrogante y profundizar en la importancia de ambos conceptos para comprender su relevancia en el desarrollo actual de la sociedad. Para ello, se abordará el origen de estos términos, las circunstancias que motivaron su surgimiento y las posibles diferencias entre ambos.

 

 

1. Antecedentes

 

Impacto ambiental

 

Desde que el ser humano habita el planeta, el consumo de recursos naturales ha sido un elemento fundamental para su supervivencia, tales como el agua, los alimentos y la materia prima. En un inicio, la mayoría de las necesidades humanas tenían un carácter estrictamente vital. Sin embargo, aunque dichas necesidades continúan presentes, la explotación de recursos ya no se limita únicamente a su satisfacción, sino que también responde a demandas sociales y económicas.

 

En la actualidad, el ser humano realiza diversas actividades que implican la explotación de recursos y que generan un impacto significativo en el medio ambiente. Entre ellas se encuentran la tala de árboles, la extracción de minerales y la pesca intensiva. Estas actividades se han incrementado considerablemente debido al crecimiento poblacional y a los modelos de producción y consumo predominantes. Como consecuencia, ha surgido la necesidad de minimizar el impacto ambiental derivado de dichas acciones. Un ejemplo de ello es la formulación de modelos de desarrollo orientados al uso responsable de los recursos, entre los cuales destacan el desarrollo sustentable y el desarrollo sostenible (Estrella & González, 2017).

 

2. Desarrollo Sustentable

 

En 1983, la Organización de las Naciones Unidas creó la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CMMAD). Como resultado de sus trabajos, en 1987 se publicó el informe titulado Nuestro futuro común, en el cual se propuso un modelo de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias. Este planteamiento dio origen al concepto de desarrollo sustentable, el cual incorpora principios y dimensiones orientados a hacer posible esta visión (Estrella & González, 2017).

 

2.1. Principios de sustentabilidad

 

Los principios asociados al desarrollo sustentable han sido identificados por diversos autores como derivados del funcionamiento de la biosfera (Estrella & González, 2017). Estos principios buscan explicar la sustentabilidad en términos más concretos desde una perspectiva ecológica:

 

1. En la naturaleza, los materiales circulan y se reciclan, evitando la acumulación permanente de residuos.

 

2. El desarrollo de los organismos se basa en el uso de recursos renovables y en el aprovechamiento del flujo de energía solar.

 

La biosfera funciona como un sistema de coevolución, en el cual los seres vivos generan progresivamente niveles más complejos de organización que favorecen su estabilidad y funcionalidad.

 

En cuanto a sus dimensiones, estas tienen su fundamento en el informe Nuestro futuro común, publicado en 1987 bajo la dirección de la doctora Gro Harlem Brundtland. Posteriormente, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en 1992, el concepto adquirió mayor relevancia al consolidarse la visión del mundo como un sistema global interrelacionado.

 

Con el tiempo, el desarrollo sustentable pasó a concebirse como un proceso que integra no solo la dimensión ambiental, sino también aspectos económicos y sociales, convirtiéndose en un elemento clave en la toma de decisiones políticas. De esta manera, se establecieron tres dimensiones fundamentales (Estrella & González, 2017):

 

  • Económica
  • Social
  • Ambiental

 

Estas dimensiones refuerzan la idea de la sustentabilidad como un modelo de desarrollo orientado a preservar los recursos y garantizar el bienestar presente y futuro. No obstante, surge entonces la pregunta: ¿Qué es el desarrollo sostenible?

 

3. Desarrollo Sostenible

 

El desarrollo sostenible surge a partir del trabajo de Gro Harlem Brundtland y los integrantes de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Gro Harlem Brundtland, política noruega nacida el 20 de abril de 1939 en Bærum, Akershus, se desempeñó como ministra de Medio Ambiente y posteriormente como primera ministra de Noruega (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

En 1983, a petición del secretario general de la ONU, se conformó la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Como resultado de su labor, en 1987 se publicó el denominado Informe Brundtland, en el cual se definió el desarrollo sostenible como un modelo capaz de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Como puede observarse, la definición es sustancialmente similar a la anteriormente expuesta (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

Este informe impulsó la celebración de la Cumbre de la Tierra en 1992 y favoreció el desarrollo de nuevas definiciones orientadas a precisar el concepto. Entre ellas destacan las propuestas de D. Pearce, A. Markandya y E. B. Barbier, quienes sostienen que una sociedad sostenible no debe presentar:

 

  • Declive de recursos.
  • Daños significativos a los sistemas naturales.
  • Pérdida relevante de estabilidad social.

 

Por su parte, H. Daly establece que una sociedad sostenible es aquella en la que:

 

  • Los recursos renovables no se utilizan a un ritmo superior al de su regeneración.
  • Los contaminantes no se emiten a un ritmo mayor al que la naturaleza puede neutralizarlos.
  • Los recursos no renovables se emplean de manera transitoria, promoviendo su sustitución por alternativas sostenibles.

 

De este modo, el desarrollo sostenible mantiene un enfoque centrado en la preservación de los recursos naturales, pero también incorpora dimensiones económicas y sociales, reconociendo que el deterioro ambiental incide directamente en la calidad de vida y en el equilibrio entre naciones desarrolladas y en vías de desarrollo (De la Orden Gómez, Murillo, Navarro, Gómez, & Castaño, 2010).

 

En consecuencia, tanto el desarrollo sustentable como el desarrollo sostenible comparten un enfoque común. Surge entonces nuevamente la pregunta inicial: ¿existe realmente una diferencia entre ambos términos?

 

La respuesta se encuentra en la traducción al español del informe Nuestro futuro común también conocido como Informe Brundtland. El documento original utilizaba el término sustainable development; sin embargo, en su traducción se adoptó la expresión “desarrollo sostenible”. Con el tiempo, en diversos países de América Latina comenzó a utilizarse también el término “desarrollo sustentable” (Ávila, 2018).

 

4.Diferencias entre Sustentabilidad y Sostenibilidad

 

La principal diferencia señalada entre ambos conceptos radica en los matices atribuidos a cada término. La sostenibilidad suele definirse como la cualidad de mantenerse en el tiempo sin experimentar alteraciones significativas. En cambio, la sustentabilidad se asocia con la capacidad de proveer o abastecer los recursos necesarios para sostener un proceso (Almenar Asensio & Diago Giraldós, 2002).

 

Algunas interpretaciones indican que la sustentabilidad enfatiza el aspecto ambiental, mientras que la sostenibilidad abarca una visión más amplia que integra factores sociales, económicos y políticos. No obstante, ambos términos comparten una raíz etimológica latina similar (sustinere y sustentare) y, en la práctica, su significado conceptual resulta muy cercano.

 

De acuerdo con Ricardo Almenar y María Diago, el uso de uno u otro término es defendible según el contexto (Almenar Asensio & Diago Giraldós, 2002). Por ejemplo, en países latinoamericanos como México es más frecuente el empleo de “sustentable”, mientras que en países europeos predomina “sostenible”.

En síntesis, la elección del término dependerá del contexto académico, geográfico o institucional en el que se utilice.

 

 

Como resultado, se puede concluir que la sustentabilidad y la sostenibilidad hacen referencia a una misma idea. Si bien algunos autores establecen matices conceptuales entre sustentabilidad y sostenibilidad, en el ámbito internacional ambos términos suelen emplearse indistintamente, derivado del concepto original en inglés sustainable development, que es la toma conciencia de nuestras acciones como consumidores y sociedad, asegurando que los recursos que utilizamos hoy también puedan estar disponibles para las generaciones futuras, permitiendo así la satisfacción de necesidades en el ámbito social, económico y ambiental.

 

 

Referencias:

 

Almenar Asensio, R., & Diago Giraldós, M. (2002). El proyecto necesario: Construir un desarrollo sostenible a escala regional y local. Aldalia: PUV la nau solidaria.

 

Ávila, P. (2018). La sustentabilidad o sostenibilidad: un concpeto poderoso para la humanidad.Tabula Rasa.

 

De la Orden Gómez, J., Murillo, J., Navarro, J., Gómez, J., & Castaño, S. (2010). Desarrollo sostenible, uso conjunto y gestión integral de recursos hídricos. Diputación de Alicate.

 

Estrella, M., & González, A. (2017). Desarrollo Sustentable Un nuevo mañana. México: Grupo Editorial Patria.

 

 

Autor: Alexander Gaitán / Soporte técnico Sistemas Integrados

Plan de Evaluación de la Cultura de Inocuidad Alimentaria

La cultura de inocuidad alimentaria es el conjunto de valores, creencias y comportamientos que influyen en cómo las personas piensan y actúan frente a la inocuidad dentro de una organización. No se trata solo de procedimientos escritos, sino de lo que realmente ocurre en la práctica diaria.

 

Por lo que entre las actualizaciones de la Edición 10 del código SQF se formaliza para ser evaluado, documentado y mejorado con el tiempo un plan de evaluación de la cultura de inocuidad alimentaria.

 

¿Qué es un Plan de Evaluación?

 

Es un enfoque sistemático para analizar si los comportamientos reales del personal apoyan o ponen en riesgo la inocuidad alimentaria. Busca identificar brechas entre lo que está documentado y lo que realmente se hace, especialmente bajo presión operativa.

 

El plan de evaluación de cultura de inocuidad debe incluir:

 

· Estrategias de comunicación: claras y bidireccionales.

· Formación y capacitación: que abarque no solo procedimientos técnicos sino también valores culturales y comportamientos deseados.

· Mecanismos de retroalimentación: como encuestas anónimas y canales de reporte sin reprensión.

· Medición y evaluación regulares: de indicadores clave de cultura por ejemplo tasas de reporte de peligros, participación en capacitación, percepción del liderazgo.

· Entrevistas, observaciones y análisis de comportamientos reales: no sólo revisión de documentos.

 

La implementación de una evaluación de cultura de inocuidad implica:

 

· Entrevistas y observaciones: Hablar con el personal de todos los niveles sobre sus creencias y experiencias.

· Encuestas y diagnósticos: Cuestionarios anónimos que miden actitudes, confianza y compromiso (por ejemplo, «¿Se siente cómodo al informar errores?»).

· Datos de comportamiento: verificación de tendencias de incidentes, cuasi accidentes y hallazgos de auditoría que puedan tener raíces culturales.

· Modelos de madurez: Herramientas como PAS 320 o las tablas de madurez GFSI ayudan a evaluar el progreso cultural de “reactivo” a “proactivo”.

 

Esto significa que la auditoría se revisaran registros, entrevistas y observaciones (RIO por sus siglas en inglés.):

 

· Documentación sólida: Plan documentado y actualizado de evaluación de cultura.

· Evidencia real: Resultados de encuestas, registros de capacitación, acciones correctivas y análisis de datos culturales.

· Entrevistas: Auditoría de personas en todos los niveles: líderes, supervisores, operadores y contratistas.

· Observaciones en el momento: Auditor puede observar comportamientos durante operaciones normales (no sólo entrevistas y documentos).

· Coherencia: ¿Corresponden los valores y comportamientos reales con lo que dice la documentación?

 

En auditoría, el enfoque se basa en revisar registros, realizar entrevistas y observar comportamientos reales en operación. La clave es la coherencia entre lo documentado y lo que sucede en planta.

 

La cultura de inocuidad no es un documento, es una práctica diaria. Evaluarla permite identificar riesgos ocultos, fortalecer el liderazgo y prevenir incidentes antes de que ocurran. Y la edición 10 de SQF reforzara una verdad simple.

 

Una cultura fuerte de inocuidad alimentaria reduce el riesgo mucho antes de que ocurra un incidente. Medirlo ayuda a las organizaciones a ver las vulnerabilidades de manera temprana y abordarlas deliberadamente.

 

Referencias: SQF Institute. Food Safety Culture Assessment Plan. Visto en línea en: SQFI | Code Document el 19/02/2026.

 

 

Autor: D. Peña.