Un Sistema de Gestión Integrado (SGI) permite que una organización gestione de manera coordinada aspectos como la calidad, el medio ambiente, la seguridad y salud en el trabajo y otros objetivos estratégicos. Sin embargo, integrar procedimientos, indicadores y requisitos no es suficiente para que el sistema funcione. El verdadero cambio comienza cuando las personas comprenden su participación y se comprometen con los resultados.
La capacitación: el punto de partida
En un SGI, esto significa que cada colaborador debe conocer cómo sus actividades contribuyen al cumplimiento de los objetivos de la organización y qué requisitos debe considerar en su trabajo diario. Por ejemplo, una persona que participa en producción puede influir simultáneamente en la calidad del producto, el consumo de recursos, la generación de residuos y la seguridad de sus compañeros. Comprender estas conexiones permite que el personal deje de percibir los sistemas de gestión como requisitos independientes y empiece a reconocerlos como parte de una misma forma de trabajar. Para lograrlo, la capacitación debe ir más allá de explicar las normas. Es importante relacionar los conceptos con situaciones reales, analizar riesgos, practicar procedimientos y resolver problemas que puedan presentarse en el puesto de trabajo.
Considerando lo anterior las organizaciones tienen necesidades de capacitación distintas, por lo que combinar modalidades de aprendizaje puede facilitar el desarrollo del personal.
La elección de alguna de las modalidades dependerá de las competencias que se desean desarrollar en el personal.
¿Cómo fortalecer la capacitación y el compromiso?
Para avanzar hacia un sistema integrado que funcione en la práctica, las organizaciones pueden considerar los siguientes pasos:
La capacitación y el compromiso son elementos que se refuerzan mutuamente. Una formación adecuada proporciona las herramientas para actuar; la participación y el liderazgo de la organización crean las condiciones para que esas herramientas se utilicen.
Por ello, desarrollar competencias en Sistemas de Gestión Integrados no debe considerarse una actividad aislada ni limitada a la preparación para una auditoría. Es una inversión en la capacidad de la organización para trabajar de forma coordinada, prevenir problemas y mejorar continuamente. Cuando el personal comprende cómo sus actividades contribuyen al sistema integrado, la gestión deja de ser responsabilidad de unos cuantos y se convierte en una práctica compartida.
Autor: D. Peña.
Referencias:
Parra-Penagos, C. & Rodríguez-Fonseca, F. La capacitación y su efecto en la calidad dentro de las empresas. Rev. Investig. Desarro. Innov., 6(2), 131-143.